Japón y Corea del Sur observan la cumbre Trump-Xi a través de cuatro preocupaciones conectadas: Taiwán, Corea del Norte, Ormuz y el futuro del sistema de alianzas de Estados Unidos en el Indo-Pacífico. Para Tokio y Seúl, no se trata solo de estabilizar la relación entre Washington y Beijing, sino de saber a qué costo.